Los elefantes son los animales terrestres más grandes, pero su tamaño es lo menos sorprendente de ellos. Su nariz funciona como una mano, sus pies parecen escuchar y su memoria es tan famosa que se convirtió en un dicho.
Los elefantes son los animales terrestres más grandes.
Hay tres tipos de elefantes: el elefante africano de sabana, el elefante africano de bosque y el elefante asiático. Esto es lo que hace extraordinarios a todos ellos.
Una nariz que funciona como una mano
La trompa de un elefante es su nariz y su labio superior unidos en un solo tubo largo y flexible. No tiene ni un solo hueso. En cambio, está repleta de músculos: unos 40 000, según National Geographic.
Todos esos músculos hacen que la trompa sea fuerte y precisa a la vez. Un elefante puede usarla para arrancar una sola brizna de hierba o para cargar un tronco pesado. Los elefantes africanos tienen dos puntas parecidas a dedos al final de la trompa, y los asiáticos, una.
La trompa también es una manguera y un tubo de buceo. Los elefantes no beben a través de ella como si fuera una pajita: aspiran el agua hacia dentro de la trompa y luego se la echan en la boca o sobre el lomo. Cuando nadan, pueden mantener la trompa fuera del agua y seguir respirando.
El campeón del olfato de la sabana
Los perros huelen miles de veces mejor que las personas.
Los perros son famosos por su olfato, y con razón. Pero en 2014, unos investigadores en Japón que contaron los genes de receptores olfativos descubrieron que los elefantes africanos tienen unos 2000. Son más del doble que los perros y unas cinco veces más que los humanos, la cifra más alta entre los mamíferos que compararon.
Los científicos creen que este olfato tan fino ayuda a los elefantes a encontrar comida y agua, y a saber quién anda cerca.
Pies que escuchan
Los elefantes se comunican con retumbos graves, muchos de ellos demasiado bajos para que el oído humano los capte. Esos sonidos viajan por el aire, pero también envían vibraciones a través del suelo.
Unos investigadores que trabajaban con elefantes en Namibia descubrieron que los animales reaccionaban a llamadas de alarma reproducidas solo como vibraciones en el suelo. Los científicos creen que los elefantes captan estas señales con terminaciones nerviosas sensibles de los pies y la trompa, y quizá a través de los huesos de las patas. Se ha visto a elefantes inclinarse hacia delante o levantar una pata, como si escucharan con atención.
Sus pies son ingeniosos en otro sentido, también. Los elefantes caminan de puntillas, con un grueso cojín de grasa bajo el talón que reparte su enorme peso y hace que sus pasos sean sorprendentemente silenciosos.
¿Existe de verdad la memoria de elefante?
En español decimos que alguien tiene «memoria de elefante» cuando no se le olvida nada. Eso de que un elefante nunca olvida es una exageración, pero se basa en algo real. Los elefantes tienen el cerebro más grande de todos los animales terrestres: pesa alrededor de 5 kilogramos.
Las familias de elefantes las lidera una hembra mayor llamada matriarca. Unos científicos en Kenia descubrieron que las familias con matriarcas de más edad distinguían mejor las llamadas de elefantes conocidos de las de desconocidos. Una buena memoria ayuda a toda la familia a saber en quién confiar.
Unos cuantos datos rápidos más:
- La gestación de una elefanta dura unos 22 meses, la más larga de todos los mamíferos terrestres.
- Algunos elefantes se han reconocido en un espejo, algo que solo hacen unos pocos animales.
- Sus grandes orejas les ayudan a refrescarse: al agitarlas, enfrían la sangre que circula por ellas.
- El elefante es el animal terrestre más pesado, pero su vecina de la sabana, la jirafa, es la más alta.
El largo cuello de la jirafa tiene siete huesos, igual que el tuyo.
En Spinbo, el elefante vive en la rueda de Animales, en el mundo Lado Salvaje, donde las hojas cruzan la pantalla flotando y tu amigo exclama: «¡Escucha quién anda ahí!». Cada tarjeta te da el nombre del animal y un dato claro, leído en voz alta en tu idioma y en un segundo idioma que tú eliges.
Tu próximo giro podría traerte un perro, un panda o una jirafa, y cada uno guarda su propia sorpresa.



